Papá,
Lamento informarte que tú eres el hombre que más me ha hecho llorar en esta vida. Has sido aquél que ha forjado gran parte de mis complejos, y que me ha sofocado en ciertos aspectos hasta el punto de volverse insoportable. Aunque te amo con todo mi corazón, no puedo evitar recordar con lágrimas algunos momentos del pasado; sin embargo, este no es el momento de recriminar viejos tiempos, sino de dejar hablar a los fantasmas de nuestras disputas.
Sé que no soy la persona perfecta, y que yo también cometo errores. Evitamos hablar de los problemas porque es lo más sencillo. Cuando nos enfrentamos a las personas estando molestos, sabemos con qué palabras dañaríamos al otro; y de pronto nos creemos autosuficientes, como si no necesitáramos de sentimentalismos, o de la otra persona en general. ¿Sabes? Me he dado cuenta de que esto que tú y yo hacemos no es más que lo que he aprendido en casa, de lo que he visto en tu comportamiento y tu personalidad. A pesar de estar consciente de nuestras similitudes, aquí te escribo mi berrinche, lo que me hace arder de coraje y rabia cada que decides enfrentarme.
¿Por qué sólo hablas de los problemas cuando estás molesto? Es el peor momento para decir lo que sientes, porque con tu tono y desdén sólo me lastimas hasta puntos insospechados. ¿Y después, cuando soy capaz de hablar? Cuando estoy lista para hablar de manera civilizada, tan sólo ignoras lo malo, y las dificultades se echan a un lado, acumulándose hasta el punto en el que ya no se pueden ignorar más.
Entiendo tus preocupaciones. Pero tú no entiendes las mías. Algún día debía de crecer, y es imposible que pretendas seguir tratándome como lo hacías hace diez años. Sé que el mundo está lleno de peligros y dificultades, ¿pero de qué otro modo puedo desarrollarme como persona, si no me pierdo yo misma en las peculiaridades de la vida moderna? ¿Acaso esperas seguir protegiéndome de todo peligro, tal cual infante o pre adolescente? Hace diez años, no sabía del mundo... y hoy tampoco tengo una gran idea porque me has mantenido aislada de las dificultades. Es bueno mantenerse alejado de los excesos, pero un poco de diversión responsable no me llevará a la locura. Al contrario, el control que pretendes tener de mí es lo que me está desquiciando.
Otra cosa que me parece inconcebible es el hecho de que creas que te miento. Sé que las circunstancias apuntan a que dije mentiras, que los hechos se conectaron de tal manera que parezco una sucia mentirosa... pero nunca me enseñaste a mentir, y no he tenido razones para hacerlo. Así que, ¿por qué mentiría esta vez? ¿Por qué no me tienes la suficiente confianza para creer un poco en mí? ¿Acaso alguna vez he traicionado lo que crees de mí? ¿He hecho algo que haya sido causa de decepción? No lo creo. Aunque sea algo petulante, he de decir que soy una hija excepcional en muchos aspectos. No perfecta, pero mejor que cualquier hijo promedio.
Sé que jamás podré luchar contra tus reglas, porque vivo bajo tu techo, pero espero que no te sorprenda ni te moleste en el instante en que decida marcharme. Antes, acataba todo lo que me decías porque no tenía ningún medio para subsistir por mi cuenta y de hecho me parecía injusto divertirme a expensas de lo que habías ganado con tanto esfuerzo. Pero ahora que las cadenas económicas se han desvanecido... ¿qué me va a impedir ir afuera y conocer el mundo? Ciertamente tus palabras molestas no me van a detener. Y como he aprendido bien de ti, mejor huyo del conflicto con una ruptura limpia. En algún momento tenía que decirte adiós. Tan sólo me has orillado a acelerar el proceso tan pronto como pueda.
Independientemente de todo esto que acabo de escribir, quiero que sepas que esto no significa que no te amo. Al contrario, te adoro con todo mi corazón. Estas diferencias de pensamientos e inquietudes sólo me demuestran que lograste algo genial conmigo: crear un ser humano independiente que puede ser capaz de cuidarse a sí mismo, que tiene criterio y es capaz de ir más allá de la simple comodidad.
Gracias por todo. Te quiero mucho.
Atentamente:
Tu hija.
No hay comentarios:
Publicar un comentario