Sólo espero que no sea cíclico o que me lleve de nuevo al punto de inicio, porque no sé cómo lo tomaría. El dolor es acumulativo, y revive con cada vuelta al pasado. Lo único que se puede hacer al respecto es cambiar la forma en que los enfrentas... y a veces, si tienes suerte, quizá ya estés un poco anestesiado por los golpes de la vida.
No sé, hoy tenía muchas ganas de escribir, y tenía un par de ideas para comenzar... pero mi cabeza se ha drenado. Bueno, aún hay una escena que no quiero desechar, pero me preocupa hasta qué punto es ficción y qué tanto es un deseo inconsciente de una promesa que ya no debería tener validez. Debería dejar de cumplir promesas a personas que se han alejado de mi lado.
Pero no puedo evitarlo, así soy.
¡Qué desastre soy! Hoy esperaba al menos escribir algo medianamente decente en esta entrada, y sólo me encuentro con una maraña inconexa de pensamientos, y mi mente divagando por todos y ningún lugar. Como si todos los ingredientes suculentos para un buen texto se hubieran mezclado en una licuadora para dar como resultado una pasta insípida que poco nutre y nada aporta al mundo. Ni siquiera a mí.
Dejo entonces aquí la única prueba de que quiero continuar escribiendo, y en momentos tan malos para la inspiración, soltar unas cuantas palabras es mejor que negarte a escribir del todo. A fin de cuentas, todo es cuestión de práctica y constancia. Y quizá en un par de horas, después de una siesta, tenga una visión más clara.
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