Inauguro este nuevo año con una entrada para celebrar el año anterior, que fue para mí sencillamente maravilloso, y sobre todo, para embelesarme ante las posibilidades que vienen consigo el porvenir del 2016.
Este año hice cosas que jamás me hubiera imaginado. Por primera vez conocí verdaderamente el significado de "conocer gente nueva" y "probar cosas nuevas", a tal punto que ya no me reconozco a mí misma. Las experiencias de 2015 me han marcado de manera impresionante, y siempre lo recordaré con mucho cariño como el parteaguas en mi intento de acercarme a ser como quiero.
Ha sido ese año en el que por fin probé las delicias de la libertad, la independencia y la belleza de la vida. Por primera vez en mi vida comprendí la verdadera fugacidad de la misma y la importancia de valorar cada momento. Y sobre todo, aprendí a nunca arrepentirme de lo que haga. Después de todo, incluso los instantes desagradables y las malas experiencias traen consigo futuras anécdotas graciosas, grandes enseñanzas... y a forjar la contraparte que nos ayuda a valorar la felicidad.
Para mí, cada año es un nuevo comienzo, y también significa volver a retomar los esfuerzos pasados para lograr mis metas. Estoy segura que 2015 fue el inicio de una existencia plena, un acercamiento a la verdadera sabiduría, y la dicha de la vida. Y el 2016 será la continuación de todo aquello que he probado a lo largo del año.
Estoy ansiosa por escribir nuevas páginas. Ya no le tengo miedo al sufrimiento... tan sólo quiero sentirme viva. Y vivir.
Y volver a vivir.