domingo, 22 de febrero de 2015

Descubrimientos

En este preciso momento, me siento como una mujer estúpida, como si estos 23 años de vida no hubieran sido suficientes para darme cuenta de esta regla tan evidente, lógica y absurda, propia de los hombres de mi país. O al menos de mi puta ciudad, donde, hablando en términos generales, las personas carecen de un sentido de introspección, capacidad analítica y pensamiento crítico. Tal parece que siguen el compás del acondicionamiento cultural al que han sido impuestos, y siguen cosificando a la mujer de una manera impresionante. Como si no hubiera un ser humano dentro de las curvas que los embrutece y los lleva al límite de la locura.

Las cosas aquí son muy sencillas, en realidad, y mi jodida cabecita no se dio cuenta hasta que me la hicieron otra vez. Tan fácil como esto: si el hombre no te persigue hasta el cansancio, es que simplemente no le interesas.

Para él tú eres una meta, un objetivo difícil por el simple hecho de ser digna de su interés. Si has llegado al nivel en donde tú eres objeto de su amor, ¡no te preocupes, has logrado ya tu objetivo! No importa qué tan mal lo trates, cuánto lo ignores o lo grosera que seas, para él será una prueba de dificultad que eventualmente tendrá que traspasar. El hombre, desde su perspectiva, considera que cualquier maltrato de la mujer es solamente una prueba para demostrar cuánto realmente la amas. Así que, a menos que la situación de hostilidad dure prolongadamente, será capaz de soportar los desdenes que se te antojen, siempre y cuando tengan un mínimo de recompensa, un pequeño vistazo de las dulzuras del amor que puedes otorgarle. No necesita traducirse inmediatamente en relaciones sexuales, no. Una simple sonrisa, un tierno beso en la mejilla, cualquier señal de que está avanzando es luz verde para continuar en su camino luctuoso para tenerte. Porque eres un objeto, uno que debe corresponderle después de haber soportado tanta adversidad. Se lo debes, no cualquiera aguantaríaa tus berrinches y exigencias.

Esto me lleva al segundo caso, ya que todo aquí es blanco o negro. ¡Que se vayan a la chingada las tonalidades grises, como si existiera tal cosa! En fin, el segundo caso es que al individuo no le interesas. Sí, puedes hablarle, quizá tengan una conversación un poco más profunda de lo normal, incluso como chica piensas: ¡qué genial poder estar con alguien así, que no te persigue hasta el cansancio! Que es agradable, lindo, y pensante: que no es como el resto de los que se vuelven locos y desagradables por conseguir un par de buenas piernas. Pues bien, mi querida ilusa, déjame decirte que puedes ver su verdadera personalidad, fuera del juego de la caza, porque no le interesas. Así de sencillo. No tiene incentivos para ser insistente: ¿por qué habría de buscarte si no eres su objetivo? Luego, si le demuestras que tú sí tienes un poco de interés en él, usará esa situación a su antojo. Si no le queda nadie más con quien salir, quizá te invite. Eres su última alternativa, manipula tus sentimientos para tener compañía cuando no pueda más con su verdadero objetivo. Y como no le interesas tanto, cuando tenga mejores cosas que hacer te ignorará sin avisarte... porque de todos modos, eres la idiota que sigue estando tras de él. Aquí, los roles se revierten, y nos encontramos con una mujer que acepta desplantes a cambio de que, algún día correspondan su amor. Como una mujer abusada y golpeada por su marido, esperando que algún día las cosas mejores mágicamente.

Ya sea el primero o segundo caso... es evidente que, tanto hombres como mujeres pueden manipularte a través de tus sentimientos, así como también de dichas situaciones nace el amor entre dos personas: a fin de cuentas, lo que sostiene las relaciones es la tolerancia, el olvido del orgullo y el aceptar que a veces debes de perder para mantener la paz. Lo que me resulta realmente repulsivo es esa dinámica ridícula, el choque entre poderes y los roles de género tradicionales que desencadenan situaciones de ansiedad emocional tanto para hombres como para mujeres. El simple hecho de que no se cuestionen o se detengan a analizar un poco el daño que implica seguir al pie de la letra las expectativas de cada género nos lleva a olvidar que, antes de tratar con una mujer o un hombre, estás tratando con un individuo pensante... alguien que no necesariamente responderá de la misma manera a las fórmulas tradicionales del cortejo. El hecho de que alguien manifieste un interés expreso en ti no significa que soportará desplantes o malos tratos de tu parte... hay un mínimo de respeto que se debe a cualquiera por el simple hecho de ser persona, y no se pueden violar sólo porque eres objeto de su devoción. Es lo que me sigue provocando frustraciones, enojos... y así como yo no utilizo a los que no correspondo con sentimientos, yo espero que tampoco se burlen de los míos.

Y por eso estoy jodida, porque la gente... los hombres en términos generales, no se van a detener a pensar en mis sentimientos. Y me van a lastimar si me involucro más de la cuenta.

¿Qué me queda? No lo sé, pero cada vez resulta todo más insoportable. No tengo quince años como para andar soportando dramas ajenos. Quiero mi paz mental. Mi tranquilidad. Y claro, de vez en cuando un poco de compañía me hace falta.

Pero nunca a ese precio. 


sábado, 7 de febrero de 2015

Fantasías

Debo hacer aquí una confesión, que quizá cualquiera que me vea en mi vida diaria notará... o quizá no. De todos modos, lo publico porque me parece interesante guardarlo para futuras referencias. 

No recuerdo desde qué momento empezó a suceder, pero cuando tengo un poco de tiempo libre, la mente despejada o simplemente un punto muerto en mis días ajetreados, me pongo a fantasear. Sí, a fantasear sobre mi vida y cómo sería dadas circunstancias muy específicas: ¿Qué pasaría si tuviera algún trastorno de personalidad múltiple? ¿Y si ahora vinieran a secuestrarme? ¿Y si en este momento conozco de la manera más ridículamente posible al amor de mi vida? Tengo este hábito desde... ¿secundaría, quizá? Pero se ha venido incrementando a lo largo del tiempo. De pronto, me encuentro con que no sé nada de lo que ocurre a mi alrededor mientras estoy absorta en mis pensamientos.

Sucede a muchos momentos del día; cuando voy manejando de camino al trabajo, cuando tengo que hacer trayectos relativamente largos a pie, cuando tengo que esperar en la fila del banco... vaya, incluso cuando la computadora se pone demasiado lenta en el trabajo. Suelo ser una persona desesperada, y enfrentarme con contratiempos me molesta. Pero ahora tengo el mejor antídoto: huyo de esos problemas superfluos y cotidianos con mi imaginación.

No voy a mentir; la mayor parte de mis fantasías son sobre el amor de mi vida. Aquél hombre lleno de confianza, inteligente, atractivo y en algunos casos, pudiente, o en posiciones de poder importantes. Como nadie puede juzgarme en mis fantasías, debo aclarar que pienso en aquél ser más perfecto que pudiera imaginar y le adjudico toda su capacidad de amar hacia mí. Le genero una personalidad interesante, fantasmas del pasado que sólo yo puedo curar, y claro, le fabrico los defectos que terminan siendo características complementarias a mi carácter de tal manera que resultan, cuanto mucho, enternecedores. 

Dichas fantasías han cambiado a lo largo del tiempo. Inicialmente, en secundaria y preparatoria, aquel hombre ideal era dominante y posesivo. Sabía qué era lo mejor para mí y todo lo hacía por "mi bien", sin siquiera preguntarme. Mis negativas eran futiles, pero no importaba, ya que él venía simplemente a arreglarme la vida, ¿no? Cualquier dificultad o problema no significaban nada... él venía a resolverlo todo, aunque yo no quisiera.

Hoy mis fantasías son, afortunadamente, mucho más sanas. Ya no me imagino en posiciones de debilidad, ni a un hombre que intente imponer su voluntad, por más correcta y noble que sea. Ahora tengo voz y voto en mis fantasías, e incluso me tomo la libertad de lastimarlo cuando intenta sublevarse ante mi voluntad. Lo sigo amando, es cierto, pero desde un nivel de independencia que me permite estar a su lado sin perder mi personalidad. Siguen siendo fantasías, así que le dejo que resuelva algunos de los problemas más molestos -la falta de dinero es uno de ellos-, pero la mayor parte de ellos los dejo para resolverlos juntos... no espero pacientemente a que alguien venga a solucionar mis inquietudes existenciales con su presencia. 

Claro, al final todo esto es reflejo directo de mis deseos, inquietudes y anhelos. Tan sólo quería hacer notar que ya no soy una persona sin rumbo ni dirección. Ya nadie puede venir a decirme lo que es mejor para mí porque sólo yo tengo la respuesta a esa cuestión. Y me siento orgullosa porque las fantasías anteriores me relegaban a un segundo plano, a un bosquejo de persona, a alguien que no tiene voluntad propia. Ya no más. 

Aunque ahora abuso de mi nueva posición de poder y me regocija hacer sufrir por amor al hombre perfecto. Después de todo, no le estoy haciendo daño a nadie de carne y hueso, ¿no?

Amor de mi vida, lo siento. Pero sin un toque de drama, nuestras historias juntos serían muy aburridas. Y es que lo que más valoramos es aquello que más empeño nos costó conseguir. Para bien o para mal... me estoy haciendo muy difícil de alcanzar. Espero que valga la pena y algún día tengas un rostro definido.