domingo, 24 de febrero de 2013

A gritos

A gritos le pido al cielo, a Dios o a cualquier deidad que controle esto, que se detenga: ya ha sido suficiente tanto martirio, tanto dolor, miseria y por... nada. Por un asunto que terminó hace meses, por otro asunto que nunca debió existir en primer lugar, por otros tantos más que sólo me están dañando más allá de generarme alguna calma.  No sé qué hacer.


Ya lo sé, lo tengo perfectamente claro: todo esto no es culpa de nadie más que de mí misma, pero es que estoy desesperada porque lo que pensé que sería temporal está tomando más tiempo para volver a su cauce normal.


Estoy consciente de que he creado fantasmas de mi pasado, que no me dejan ser libre, que me persiguen a cada momento recordándome en qué me equivoqué, y el por qué nunca nadie va a querer acercarse a mí. Porque... ¿qué buena razón puede haber en ello? No soy la más bella, ni la más inteligente, ni la de mejor cuerpo, ni la más divertida o la de mejores habilidades sociales. Soy un conjunto de características que si bien no son las peores, tampoco son las mejores. Entonces, ¿qué le llevaría a alguien querer acercarse a mí si no hay nada que resalte ante las demás? YA SÉ, YA SÉ, este tipo de pensamientos son los que me tienen hundida pero no puedo evitarlos, pues los mismos fantasmas me dicen eso precisamente. Que sí es cierto, que por eso estoy sola, que no merezco que nadie nunca vea más allá de mi superficie fría y magullada. ¿Cómo le hace uno para sobreponerse ante esas debilidades? ¿De qué manera superas una relación fallida en donde te dicen, así tan sencillo, que eres tan común como cualquier otra, una más en la lista? Que a pesar de todas esas palabras y promesas, lo único que te dicen es "en mi defensa, no nos amamos". ¿CÓMO? ¿Cómo te sobrepones cuando, además de ello, la persona que parece que puede curar tus penas hace todo lo posible por tratarte de manera especial, en tanto sus palabras sólo desean una "bonita amistad"? ¿Cómo te sobrepones cuando aquél otro chico que te gustaba termina siendo un patán que te utilizaba para su beneficio académico? ¿Y mientras tanto? Mientras tanto el otro que estuvo antes de estos tres, sigue sin siquiera dirigirte la palabra no sabes si por verguenza, desinterés o plena ignorancia.


No sé, no sé. Necesito tomar medidas drásticas que me permitan salir de esta oscuridad que no parece tener fin. Si falta mucho para salir del túnel, aunque sea con un par de piedras voy a prender fuego o a encender calderas para hacer luz, y hacer el camino menos doloroso. Ya me cansé, estoy hasta LA MADRE de ser tan pesimista, estúpida y con tan poca autoestima para creerme las mentadas de madre de mi propia debilidad, no puedo, simplemente no puedo...    

Hoy voy a hacer las cosas diferentes y voy a dejar de compadecerme en mi inutilidad. Y voy a escribir a como dé lugar estos recuerdos que, aunque son tan dolorosos, me recordarán que no debo caer con la misma piedra.

Juro que todo este sufrimiento se va a ir a chingar a su madre, porque ya me tiene harta y me ha drenado tanta sangre y lágrimas que me sorprende, por tanto, seguir adelante.   

sábado, 9 de febrero de 2013

¿Por qué me enojo?

Porque yo soy la estúpida. La que empezó a quererte sin ningún fundamento propio. La que esperaba que tú fueras la salvación de las constantes causas perdidas, y qué equivocada estaba al no darme cuenta de que tú eras una de ellas también. Aún y cuando todo lo que tenía al frente me mostraba lo evidente.


¿Que por qué me enojo? Porque me enfrento a la triste realidad de que busco en las personas lo que no me pueden dar. Porque me doy cuenta de que quizá sí le tenga miedo a enamorarme, a lograr la estabilidad que intrínsecamente se asocia a lo aburrido, a la rutina, a la falta de drama. Porque quizá encuentro placer en lo complicado, en la indecisión, en los conflictos.


Si me preguntas la razón, la justificación que podría darte sería tan poco lógica para ti, y sin embargo dentro de mi incontenible odio todo tiene sentido. Si tan sólo supieras eso que por orgullo callo, quizá no todo sonaría tan retorcido.

Feliz cumpleaños para mí, espero que esto sea solamente una mancha dentro de mi hermoso día. 

lunes, 4 de febrero de 2013

Enfermiza

Así me siento de todo en las redes sociales, o más bien cualquier tipo de interacción social. Sobre todo la de Internet. Pero también algo en el día a día.

No sé qué me pasa. Estoy de nuevo en esa época poco agradable en donde a cada persona, cada comentario que se cruza en mi camino termina siendo destrozado por mi cabeza. Inferiorizo sentimientos, asignándole a su emisor un carácter por demás explicativo por principios Freudianos.

No hay significados, no hay más que superficialidad andante, no hay contenido, sólo un par de formas extrañas en las que se ha desarrollado nuestra sociedad. Somos una nada. 

¿Y yo? Estoy en el punto en donde la belleza y fealdad se difuminan a un punto en donde ya no sé siquiera qué es lo uno y qué es lo otro. 

Cada acción humana (y por ello no dejo de incluirme ni mucho menos) me repugna, me da asco, me recuerda lo imperfectos en que nos empeñamos a ser... batallamos mucho por dar impresiones, por conseguir cosas vanales que apenas y a uno mismo le dan satisfacción. Estamos rodeados de una cultura vacía, superflua, con sentimientos llanos y carentes de intensidad necesaria.

Quizá no sé lo que siento. Quizá lo que quiero es insensibilizarme ante lo que yo considero idioteces. En realidad mi aversión social se debe a que me importan más las cosas de lo que deberían. Espero mucho de los otros y ésos otros me dan nada. Porque así siempre ha sido y siempre lo será.

Hoy odio a todos. Y precisamente eso es lo que debe cambiar... no a un odio, sino a una indiferencia que resulte acogedora. No creo lograrlo completamente alguna vez (no creo que nadie pueda) pero acercarme un poco más a ello me podrá dar una mayor felicidad.

Que todo mundo se vaya a la mierda.