jueves, 30 de septiembre de 2010

De pronto me miras

Pero no significa nada. Soy parte del paisaje, como una piedra, que ocupa un espacio más sin ser tomada en cuenta para el verdadero objetivo: algo que está más lejos y que definitivamente sé que no soy yo. Lo malo no es que mires al paisaje y no a la piedra, sino que la piedra crea que puedas voltear a verla si tienes algo mucho más bello en el horizonte.
Qué tonta es la piedra por pensar que podrías ponerle atención... teniendo más allá de ella una montaña. ¿Por qué pensar en la piedra si es tan ínfima, tan insignificante para ser tomada en cuenta?
Qué tonta es la piedra por pensar que a ella le tomaron la foto, que venías a admirarla a ella.
Qué tonta es la piedra por enojarse si la patean para que no arruine el paisaje.
Qué tonta es la piedra por querer que la pateen hacia el lado contrario para ponerse en medio del objetivo.
Qué tonta es la piedra por no saber cuál es su lugar, y cuál es el de la montaña.

Pero bueno, ¿qué se puede esperar de una piedra?

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Nada de nada.

Siempre critiqué a aquellos que, cuando están en un dilema sentimental escogen lo correcto, y no lo que de su felicidad depende. Escogen lo que 'creen que será lo mejor' pero... ¿mejor para quién? ¿para ella? ¿para él? Para ninguno de los dos, quizá. Para un tercero, quizá, y ni siquiera éste se salva. ¿Cómo saben qué será lo mejor para el otro si ni siquiera tienen la capacidad suficiente para decidirse por lo que realmente quieren? Si no pueden quedarse con lo que desean, ¿cómo pueden esperar decidir, por lo tanto, por otra persona?

Estos días pensé, por un momento, que tenía uno de esos dilemas... y por primera vez entendí la dificultad de escoger lo correcto y lo deseado. Llega un momento en el que no sabes ni siquiera cuál opción es cuál. ¿Estaré escogiendo lo correcto? ¿Estaré escogiendo lo que deseo? Acabo de darme cuenta que, evaluando objetivamente la situación... de ninguna forma una opción es más correcta que otra. Me percaté también que ya ni siquiera sabía lo que realmente quería... y que escoger alguna de las dos opciones significaba perder una parte de mí, mientras que el escoger a ambas era insostenible y doloroso... engaño. Un engaño, que acabaría con los dos y conmigo.
Pero, no sé si afortunada o desafortunadamente, también supe a final de cuentas que todo era producto de mi imaginación y al final... no tengo, ni nunca tuve nada.

sábado, 4 de septiembre de 2010

Tango

Hoy me gusta el tango, y me gustas tú. Ayer me gustaban el bolero, y me gustaba alguien más.
Mañana... ¿mañana quién me dirá si me gustará el tango, o me gustarás tú?
Hoy escucho tu canción. Ayer escuchaba la de otro, ¿mañana seguiré escuchando la misma de vos?

Es gracioso que pienses que el amor es un sentimiento que se vive en el momento, que es pasajero, del que no se tiene certeza de su existencia el día de mañana mientras yo te digo que el mío perduraría a través del tiempo, que es irrevocable y eterno.

¿Con qué cara vengo yo a decirte eso si ni siquiera tengo la certeza de que mañana siga escuchando tu canción?

De lo único de lo que estoy segura es que hoy, en este momento, escucho tu canción, y te escucho a vos.