El tiempo pasa. A veces se siente que muy rápido; otras veces, se siente una eternidad, pero las cosas terminan pasando a final de cuentas.
Últimamente he sentido una necesidad incesante de que el tiempo pase inmediatamente. Que se acabe el semestre, que se acabe el año, que pase todo el 2014, que terminen los martirios. Muchas personas nos mentalizamos a aguantar ciertas cosas sólo porque "en algún momento van a terminar", pero hasta hoy he llegado al extremo de llegar a pensar que al morir todo se acabaría. Y me sentí bien con eso.
No me malinterpreten, no es que tenga tendencias suicidas (al menos no en un estado emocional estable), sino que he llegado a un punto del hastío en el que quiero acabar con todo lo que estoy haciendo. No quiero ir a trabajar, no quiero ir a clases, no quiero ni siquiera ver a las personas, hablar,... sólo quiero llegar al final del día y dormir. Y soñar, soñar con las cosas que me apasionan hasta terminar odiándolas, para luego buscar nuevos objetos dignos de mis obsesiones.
¿Por qué sucede esto? Sí, sí sé por qué. Porque sigo obligada a los deberes, porque no encuentro particular deseo por aquello que me es impuesto, porque quiero hacer lo que me plazca y no lo que me exijan...
¿Mi trabajo? No me apasiona en lo absoluto. ¿Mi carrera? Me encanta, pero me encuentro desencantada al estar tan cerca y tan lejos de la meta. ¿El amor, la vida? La naturaleza humana en sí me decepciona. ¿Mis amigos? Tienen sus propios problemas emocionales para aparte tratar con los míos.
Sé que necesito un respiro. Un descanso de una rutina tan demandante que me agota física y emocionalmente minuto a minuto. Sólo así podré dejar de desear que se acabe todo lo que acontece a mi alrededor.
Aunque el tiempo siga pasando.