jueves, 20 de octubre de 2011

Presentimiento

Hoy me he levantado con una angustia que me oprime el pecho y el corazón de una forma que no había sentido nada. Creo saber qué es, pero no estoy segura del todo. Quizá es ese sueño que tuve anoche o... no, no sé, no sé nada.


Sólo sé que no puedo dormir por una desesperación que me carcome el alma y que me tiene inquieta, expectante, cautelosa. Vaya, por primera vez hasta me siento con aura clarividente. Siento como si algo malo fuera a pasar. Espero que no. Espero atribuirle todo este sentimiento a mi sueño de anoche, donde me sentía de nuevo sola, y sin valor alguno.


Tengo miedo. Por primera vez desde hace mucho tiempo.

miércoles, 19 de octubre de 2011

Four out of four

Estoy tan feliz que no quepo dentro de mí. Hace mucho que no me pasaba y... de veras que estoy volviendo a sentir de nuevo esa chispa que pensé había perdido. No necesariamente implica que sea bueno pero por el momento me hace sentir bien... viva, con energía y con muchas ganas de seguir adelante.


Three days in a row, four out of four. Definetly a good week.

domingo, 9 de octubre de 2011

Mañana

Otra vez me está causando daño. De nuevo me está sucediendo. No me lo esperaba, francamente. Pensé que lo había superado. Pero otra vez me está causando dolor y... no quiero. Pero esta vez no quiero huir, quiero ser más fuerte que lo que me asusta. Tarde o temprano tengo que enfrentarme a todas esas cosas que no me agradan para ser inmune a eso, precisamente. Siento como se me va la respiración y la ira no me deja pensar claramente. Por un pequeño instante quiero dejar todo atrás y estúpidamente pienso... ¿qué pasaría si así lo hiciera? ¿Alguien notaría la diferencia? Probablemente no, pero a veces me gusta pensar que sí.


Es precisamente por esto que siento que todos mis días los trato de ocupar y no pensar en nada más que en lo que estoy haciendo, o lo que debo de hacer en un futuro. Es que solamente eso es lo que me permite no recaer de nuevo en ese hoyo al que no me gustaría jamás volver. O al menos no quiero volver por... nada, en realidad. Que al menos tenga un significado mi transformación.



Al menos tengo la esperanza de que mañana todo volverá a la normalidad. Mañana volveré a no pensar en nada que me cause esta amargura. O quizá y sí, como ocasionalmente suceda, pero la carga del deber sería como siempre más pesada que la carga de mis miedos y preocupaciones.



Mañana será otro día.

sábado, 8 de octubre de 2011

Lei

Es increíble cómo una persona me está sacando de quicio a un nivel al que no me pasaba en tanto tiempo. Es más, me molesta porque quienes sí lo han hecho son personas que siempre consideré (y aún considero) unos estúpidos a los que había que ignorar. Probablemente me arrepienta al poner a esta persona al mismo nivel que las mencionadas anteriormente ya que mis sospechas aún son sólo eso, sospechas, pero por el momento eso me importa en lo más mínimo ya que... en algún lado tengo que sacarlo.


Ya me hartó de sobremanera que me considere una segunda opción. Y eso lo sé hace poco porque... su maldito comportamiento es demasiado obvio. Preferiría en cualquier caso, en cualquier situación, no ser nunca una opción a ser un plan de contingencia. ¿Por qué? Porque no soy la asquerosa SOBRA de nadie. Porque para empezar él JAMÁS ha sido una opción para mí. Y que me vuelva a buscar cuando al parecer había perdido esperanza me enerva porque se NOTA que de nuevo había buscado a la que siempre fue su principal. Su única. O al menos, la que más quiere. Qué estúpido de su parte es pensar que volvería a él porque me iba a dejar porque, para empezar, nunca lo quise. No, no me duele que hubiera vuelto a ella, me duele el ego. Y me duele en el ego mucho más que vuelva a mí dado que ella no lo quiere. Ése es el problema a final de cuentas, lo único que me hace más daño que todo lo que pueda hacerme una persona. Que hiera mi ego y mi fluctuante autoestima.



Otra vez me siento sola, hablándole al viento en vez de a las personas que tengo enfrente. Estoy algo decepcionada. No debería, porque cada una de las experiencias que me ocurren sólo me comprueban lo que ya sé... y aunque lo sé, siempre voy con la misma confianza de encontrar a alguien diferente. Nunca aprendo las cosas.



Todo lo que me sucede me hace desear mucho más ese nivel de estoicismo que me permita ser ajena a los demás. Que crean que estoy con ellos cuando no. Y realmente sí lo estaré pero no al punto de que me duela la traición. Quisiera dejar ir a todos y que no me doliera en lo más mínimo. Porque tarde o temprano cada una de las personas cercanas a ti se van. Y de ti depende la compostura, el volver a empezar y seguir adelante.



A partir de este momento, guardaré aquellas cosas que no merecen ser compartidas. Porque de todos modos nadie las escucha, a nadie le interesan y, precisamente en el momento menos adecuado, van a ser expuestas y solamente van a causar dolor.



Necesito escuchar los violines una vez más.


martes, 4 de octubre de 2011

Violines en el cielo

De veras que soy una persona mala, disfuncional, y sobre todo, idiota. Sé que estoy haciendo las cosas mal, que justamente la forma en que actúo es como NO debería de hacerlo, y justo por ello el destino me lo devuelve de las maneras más asquerosas posibles. Me lo merezco, seguramente. Parezco una masoquista a la que le gusta sufrir y en su depresión encuentra una especie de sentido en el cuál todo, algún día estará mejor. Pienso que ese sufrimiento tendrá un sentido. ¿Pero cuándo lo va a tener si sigo equivocándome? Si me sigo alejando del camino correcto, solamente estaré provocándome que aquella arma de doble filo, que añoro y temo, me penetre más profundamente: la soledad.


Allá voy.


Y discúlpame por no pedir perdón porque... soy tan egoísta que lo primero en lo que pienso es en mí, en mi orgullo y en mi bienestar antes que en tus sentimientos. Sí, porque yo soy más importante que todo lo demás. Pero eso no implica que deba herirte.


Lo siento.


Sé que esa persona no leerá esto. Tampoco quiero que lo haga, porque eso implicaría exponerme, demostrarle mi debilidad. No soy débil, o al menos, si es que lo soy, no lo voy a demostrar nunca. Preferiría pudrirme en mi soledad que algún día, demostrar que no puedo vivir siquiera con mi propio ser.



Quiero oír violines en el cielo, si es que al cielo se llega. Si es que algún día tendré la oportunidad de ir. Quizá también pueda ver a Lucy, quién sabe. ¿Habrán violines también en las puertas del infierno?