Sin afán de sonar pretenciosa, presumida o egocéntrica, he de decir que tengo aptitudes para dibujar. A lápiz, al menos. Casi nunca lo practico, pero de vez en cuando se me antoja hacer uno que otro boceto para demostrarme que puedo hacerlo. Y bueno, la mayoría de las veces tomo mi rostro como referencia para dibujar. ¿Que por qué? Pues soy linda, evidentemente, además de que los rasgos femeninos me son más sencillos de plasmar en papel. Hacer a un chico me resulta muy difícil, en realidad.
Bueno, el caso es que normalmente me baso en fotografías mías en las cuales mi rostro está prácticamente de frente y no existe tanto problema con las perspectivas. No son hiperrealistas, pero son un tanto decentes, según mi propio juicio. Hoy quise ir un poco más allá de mi zona de confort e intenté realizar uno de mí, sentada... en un ángulo extraño, de tal manera que mi cuerpo sale un tanto oculto.
Me salió fatal.
Claro, jamás practico perspectivas, ni cosas fuera de rostros o acaso cuerpos de frente. El vestido que traía en dicha foto era de cuero, y la iluminación de cada una de las arrugas era imposible de imitar. ¿El resultado? Me convertí en un pobre alien cabezón (eso sí, con lindo cabello), que en vez de tener mirada penetrante, parece tener miedo. Me dibujé las piernas mucho más GORDAS (y vaya que ya las tengo bastante obesas) y mis manos parecen salidas de una caricatura de los años cincuentas... así con cuatro dedos. He de decir, en mi defensa, que mis pulgares no aparecen en la foto. Les dije que mi cuerpo estaba oculto.
¿Cuál es la moraleja de esto? Que si quieres ser aunque sea medianamente bueno en algo, debes invertir el tiempo necesario para lograr tal maestría. Claro, tener aptitudes y habilidades ayuda a avanzar más rápido, pero uno no puede esperar a ser magnífico a partir de la nada. Y por eso aquí estoy, haciendo dibujos sencillos que salen bien, o escritos que quizá parezcan decentes porque solo me limito a hablar de mis sentimientos. La falta de constancia me ha llevado a la mediocridad de conocer únicamente mi propio rostro e imitarlo a lápiz, o escribir simplemente lo que resuena en mi cabeza. No me he impuesto metas más ambiciosas... o bien, quizá lo haya intentado y al fracasar me he rendido.
Simplemente no debería ser así.
No pretendo hacer promesas que no cumpliré, pero sí creo poder expandir mis horizontes y ponerme en los zapatos del otro aunque sea por unos instantes. Conocer otros rostros, posiciones... vaya, intentar comprender la sustancia de las personas. Esto tanto en el ámbito físico como en el emocional (dibujo y escritura). Quizá con un poco de constancia no sólo mejore mis habilidades artísticas, sino también las sociales.
Y tal vez, sólo tal vez tenga la posibilidad de...
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