Me estoy volviendo loca. Han pasado unos días, una semana apenas y he hablado poco o casi nada con él. La espera me pone ansiosa, me estresa, me desespera... como si me faltara algo para que mi día esté bien y le pueda dar un cierre con tranquilidad.
Me estoy muriendo por escribirle. Por decirle cuánto le quiero y por poder contarle todo aquello que me ha hecho feliz estos días, lo que me ha hecho enfurecer y sobre todo, en mencionarle todos esos detalles que me hacen pensarle. Lo hice hace poco en un momento de desinhibición alcohólica, pero aún así me contuve. Tuve miedo de "espantarlo" o resultar molesta si seguía escribiéndole, y aún así lo hice unas veces más cuando, por azares del destino, cruzamos por unos ínfimos segundos nuestras presencias.
Lo extraño, lo extraño mucho. Más ahora en que las cosas han salido pésimas. Quiero que sea él el que, con una palabra hermosa, que me hace suspirar, me haga olvidarme de mis penas. Igual las penas se irán tarde o temprano, pero qué mejor que temprano si en el proceso se encuentra a esa persona que tanto quiero.
No digo que no pueda vivir con ello. Puedo hacerlo. Pero ello me provoca un vacío molesto que no puedo llenar tan fácilmente. Inconscientemente yo también siento que te necesito. Y no sabes cuánto.
Te quiero. Te quiero mucho. Por favor, vuelve pronto.
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