martes, 23 de octubre de 2012

Futuro

Últimamente he estado pensando mucho en el futuro. No es para menos, considerando que han pasado algunas cosas que me hacen plantearme lo que va a pasar conmigo en un corto-mediano plazo. En dos años, digamos. 


Tengo muy bien estructurado mi procedimiento a actuar en los próximos dos años, dos años y medio. Las cosas están más o menos expuestas. Estaré estudiando y trabajando, siendo el último semestre de esos dos años y medio el más pesado por todo lo que implica. Las cosas cambiarán mucho estos próximos dos años porque estaré terminando un ciclo que ha comenzado desde hace mucho tiempo. Las posibilidades me aterran y me emocionan al mismo tiempo. 


¿Y luego? ¿Qué va a pasar después de estos dos años? No lo sé. He estado analizando mis opciones. Quiero viajar, a cierto lugar en específico, y también quiero estar trabajando. También estoy en una gran batalla interna que implica irme de mi casa y vivir por mi cuenta, o esperar algunos años más a que mi solvencia económica mejore circunstancialmente. Esto me aterra porque lo que suceda después de este periodo de dos años será en gran medida fruto de mis elecciones durante ese mismo tiempo. Quiero ir avanzando, dar pasos más agresivos para mi porvenir... pero a su vez siento que no estoy del todo lista para ello. Las dudas siempre me aterran. 


Sí, las cosas van cambiando a un ritmo acelerado. El que se queda atrás se queda únicamente con la amargura de no haber podido lograr lo que quiso, en el momento oportuno. El que se queda atrás termina sin hacer nada por su vida, por valorar un poco más una situación cómoda que no le permite crecer en distintos ámbitos de su vida. 


Sé que algunas elecciones mías van a causar revuelo. No todo mundo va a estar de acuerdo. Habrán conflictos. Habrán dificultades. Pero estoy dispuesta a tomarlos todos si ello me permite lograr lo que siempre he soñado. Si ello me permite crecer, adelante. Tendré que tragarme esos miedos que son precisamente los que me impiden salir de mi burbuja, que si bien es cómoda, es limitante y asfixiante. Me gustaría salir con un escudo protector, pero sinceramente no nací en un ambiente donde se me hubiera dado la oportunidad. Voy a tener que reventarla y arriesgarme a ensuciarme.


Sé, también, que si llego a lograr todo esto que me propongo, un día más lejano mi yo futuro me lo agradecerá. ¿Quién dice que las cosas fueran fáciles? Si fuera así, nunca valoraríamos lo que tenemos, y lo que no tenemos.


Los cambios asustan a cualquiera. Pueden asustarte y estremecerte, pero simplemente no puedes huir de ellos. En nuestra propia naturaleza la única constante que nos acompaña es el cambio. Notamos esas arrugas que antes no estaban ahí, o ese brillo en nuestros ojos que denotan que hemos vivido... se vale sorprenderse, más no ocultarse otros años del espejo para llegar a ver nuestro reflejo después y ver que las cosas han cambiado mucho más de lo que estábamos dispuestos a aceptar. Y lo más importante, preguntarnos: ¿qué hemos hecho en estos años?

No quiero llegar en un futuro a tener una introspección y responderme: Nada. No has hecho absolutamente nada.

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