miércoles, 22 de octubre de 2014

Por qué no tengo novio

... y probablemente no lo tendré pronto. Aquí va la lista:

  • Porque necesito más que un par de semanas para conocer a las personas. Soy de la firme opinión de que no puedes creer que conoces a alguien tras un par de salidas. ¿Acaso sabes las manías, defectos o peculiaridades de una persona por haber salido a cenar o al cine? ¿Cómo vas a darte cuenta en unos meses qué tanto de lo que te dice es mentira o verdad? Y no porque sea mentiroso con dolo, sino porque la cabeza de las personas genera autoengaños que ellos mismos creen -o quieren hacer creer- para justificar sus comportamientos errantes. Se necesitan años para desmenuzar cada movimiento inconsciente del otro, adivinarle el pensamiento, desnudar su alma... pero los hombres no tiene años para mí. A veces ni siquiera meses.
  • Porque detesto que me estén siguiendo la pista. Que me cuestionen en dónde estoy y a dónde voy es muy de mi incumbencia. Desde que tengo mi carro propio, ya ni a mis padres les platico con lujo de detalle a dónde voy o cuál es mi destino. Tan sólo aviso que llegaré a cierta hora. Y eso por el mínimo de cortesía que les merezco por haberme criado toda la vida. ¿Pero a un fulano que no tienes más que dos veces de haberlo visto? ¡Por dios!
  • Porque aborrezco que me presionen. El amor, para mí, es lento. Nace sin darse cuenta y producto de una convivencia que no resulte exhaustiva seguir al pie de la letra. Florece en el momento en que te das cuenta que los encuentros casuales no son suficientes, y de pronto el tiempo hizo su trabajo en querer desear el otro a tu lado. Si todavía no ha llegado el momento propicio de entablar algo más que casual, ¿por qué se empeñan en presionar la situación?
  • Porque la sexualidad es el medio, no el fin. Que me busquen simplemente para acostarse una noche, satisfacer los placeres de la carne sencillamente no es lo mío. Busco que me abracen después de una noche apasionada, que en el momento cúspide busquen tu mirada... que el amor se desborde por la piel. Que el sexo sea un medio para confirmar el amor, no un fin último meramente físico.
  • Porque odio que minimicen mis intereses. Que crean que el querer estar con ellos implique que pierda mi autonomía, o que nada sea más importante que explayarse en el amor en pareja me enferma. Sí, quizá te quiera... pero tengo otras miles actividades y pasiones en mi vida que a menudo requerirán de mi soledad para llevarlas a cabo. Ah, ¿no te pongo atención? ¿Es que no recuerdas el momento en que te dije que no iba a estar disponible? Tengo una vida, y desgraciadamente no todo gira alrededor de ti. 
  • Porque odio la cursilería. Mentira, no la odio. Adoro exponer las cursilerías de mis sentimientos en palabras escritas. Manifestar la belleza del lenguaje en palabras empalagosas me resulta poético... mencionárselas a alguien en la vida real me parece enfermizo. Sí, quizá te adore, ¿pero qué acaso se tiene que manifestar constantemente en palabras vacías que se lleva el viento? Para eso las escribo, para que no se las lleve el viento. Y para eso te demostraría que te amo en los detalles más convencionales... no tengo por qué parecer merolico o un perico bien entrenado.
También tengo otras razones, pero las anteriores sí son válidas en cualquier relación y para la mayoría de los contextos según mi criterio. Lo demás pues, sí, quizá sean mis errores... pero finalmente no puedo obligarme a sentir algo que no me nace. 

Que me disculpe el mundo por ser como soy.

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