De veras que soy una persona mala, disfuncional, y sobre todo, idiota. Sé que estoy haciendo las cosas mal, que justamente la forma en que actúo es como NO debería de hacerlo, y justo por ello el destino me lo devuelve de las maneras más asquerosas posibles. Me lo merezco, seguramente. Parezco una masoquista a la que le gusta sufrir y en su depresión encuentra una especie de sentido en el cuál todo, algún día estará mejor. Pienso que ese sufrimiento tendrá un sentido. ¿Pero cuándo lo va a tener si sigo equivocándome? Si me sigo alejando del camino correcto, solamente estaré provocándome que aquella arma de doble filo, que añoro y temo, me penetre más profundamente: la soledad.
Allá voy.
Y discúlpame por no pedir perdón porque... soy tan egoísta que lo primero en lo que pienso es en mí, en mi orgullo y en mi bienestar antes que en tus sentimientos. Sí, porque yo soy más importante que todo lo demás. Pero eso no implica que deba herirte.
Lo siento.
Sé que esa persona no leerá esto. Tampoco quiero que lo haga, porque eso implicaría exponerme, demostrarle mi debilidad. No soy débil, o al menos, si es que lo soy, no lo voy a demostrar nunca. Preferiría pudrirme en mi soledad que algún día, demostrar que no puedo vivir siquiera con mi propio ser.
Quiero oír violines en el cielo, si es que al cielo se llega. Si es que algún día tendré la oportunidad de ir. Quizá también pueda ver a Lucy, quién sabe. ¿Habrán violines también en las puertas del infierno?
No hay comentarios:
Publicar un comentario