domingo, 9 de octubre de 2011

Mañana

Otra vez me está causando daño. De nuevo me está sucediendo. No me lo esperaba, francamente. Pensé que lo había superado. Pero otra vez me está causando dolor y... no quiero. Pero esta vez no quiero huir, quiero ser más fuerte que lo que me asusta. Tarde o temprano tengo que enfrentarme a todas esas cosas que no me agradan para ser inmune a eso, precisamente. Siento como se me va la respiración y la ira no me deja pensar claramente. Por un pequeño instante quiero dejar todo atrás y estúpidamente pienso... ¿qué pasaría si así lo hiciera? ¿Alguien notaría la diferencia? Probablemente no, pero a veces me gusta pensar que sí.


Es precisamente por esto que siento que todos mis días los trato de ocupar y no pensar en nada más que en lo que estoy haciendo, o lo que debo de hacer en un futuro. Es que solamente eso es lo que me permite no recaer de nuevo en ese hoyo al que no me gustaría jamás volver. O al menos no quiero volver por... nada, en realidad. Que al menos tenga un significado mi transformación.



Al menos tengo la esperanza de que mañana todo volverá a la normalidad. Mañana volveré a no pensar en nada que me cause esta amargura. O quizá y sí, como ocasionalmente suceda, pero la carga del deber sería como siempre más pesada que la carga de mis miedos y preocupaciones.



Mañana será otro día.

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