Y no sé cómo, no sé por qué, pero en cierto punto inconscientemente empecé a pensar en ti. No sé cómo hubo un momento en el que cuando escuchaba las canciones que hacen sentir mayor mi soledad, veía tu rostro. Ahora, ahora pienso en ti. Y quiero verte de nuevo.
No es la primera, y seguramente tampoco la última vez que pasa. Pero por lo pronto, gracias por dejarme (o no) depositar en ti mis ansias de querer a alguien a mi lado.
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