Adoro esa canción últimamente. Sé que si alguien alguna vez me lee será alguien que no sepa coreano. Pero bastaría una búsqueda de la traducción para entender el sufrimiento de lo que causa ser solamente un amigo. No es como si hubiera estado en esa situación, pero sientes empatía. Lo sientes en sus voces. Es lo que me mata, sus voces.
En fin, me desvío un poco que lo que esperaba escribir. Y es que estaba pensando y releyendo algunas entradas anteriores que así es precisamente como NO quiero recordarme. ¿De veras quiero verme como una persona melancólica? ¿Añorando el pasado? ¿Analizando una y otra vez cosas que ya pasaron y que no puedo solucionar? Sinceramente no. Tampoco es que quiera reprimirlo, pero debería, de vez en cuando, ser un poco más como soy cuando soy feliz. Sin pensar mucho. Solamente dejarlo salir.
Quizá piense en escribir en otro blog. No sé, uno donde no me oculte tanto en mis oscuridades y mi personalidad pueda brillar un poco más. Sí, seguiría siendo ácida y tosca en mi forma de expresarme pero como digo, más allegada a mi realidad. Y quizá tenga mejores recuerdos que los que vuelven a mí al leer las entradas anteriores.
No he escrito últimamente porque sinceramente he estado más feliz que normalmente (léase el verano pasado, cuando no podía con ni con mi propia existencia). Ocupada, estresada, pero bien al fin y al cabo. Estoy cumpliendo algunas metas, estoy batallando con otras, pero a fin de cuentas me siento un poco más útil y que me voy moviendo. A pasos cortos pero así es como se llega a la meta.
Sinceramente estoy pensando en otro blog: uno más feliz y donde pueda dar libremente el link sin miedo a que sepan de mis sentimientos. Aquí vertiré mi corazón y sus miedos. Y en el otro lo demás. Jajá.
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